Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital

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Roc Espinet, una mezcla de pasión entre el cómic y la animación

Roc Espinet es animador 2D, dibujante de cómics y director en proceso. Desde que tiene memoria le ha gustado contar y dibujar historias y, como todos los niños, le encantaban los dibujos animados. Tanto era así que su madre siempre cuenta la de veces que tiró el televisor al suelo esperando liberar a esos personajes y que salieran al mundo real.

 

Recuerda llenar su mesa de primaria con dibujos a lápiz narrando largas e ininteligibles historietas y, cuando la mesa estaba llena, continuaba dibujándolas en las de los otros niños. Hasta que la maestra le hacía limpiar todo. Aún guarda los primeros cómics que creó cuando descubrí el papel. “Está claro que realmente lo vivía muy fuerte, y se nota el amor que ya de pequeño sentía por narrar historias a través de dibujos”, explica.

Después de pasar por el bachillerato artístico, por la carrera de Bellas Artes, de cursar un máster de animación, y de hacer un montón de cursos de dibujo y animación, unido a sus más de quince años de experiencia laboral entre productoras, estudios y editoriales… sigue contando historias (ya sea animadas o en formato cómic). Cree que hoy en día se entienden un poco mejor que cuando era niño y que, aunque tal vez hayan perdido espontaneidad, ¡el amor por contarlas ahí sigue!

Hemos hablado con Roc Espinet sobre su trayectoria y trabajo. ¡Esto es todo lo que nos ha contado!

 

 

Eres animador, dibujante, ilustrador, autor de cómics… ¿cómo ha sido tu evolución entre todas estas áreas?

Pues la evolución ha sido desigual. Bueno, en realidad, a pesar de varios trabajos que he hecho como ilustrador para libros, o para juegos de mesa, o como diseñador de personajes, o incluso como profesor de animación… Las dos facetas más importantes en mi carrera son las de animador y la de autor de cómics. Estas dos carreras han tenido un desarrollo desigual. En realidad tengo mucho más trabajo a mis espaldas como animador que como dibujante de cómics. La razón es sencilla, es muy difícil, aunque algunos lo han conseguido, ganarse la vida dibujando tus propios comics en España. La animación, al ser una industria mucho más fuerte y consolidada, te permite dedicarte a ello satisfactoriamente.

 

¿En qué faceta te sientes más cómodo y por qué razón?

Me es imposible elegir una sola faceta entre estas dos, y seguramente me hubiera ido mejor si solo me hubiera dedicado a una de ellas, ¡pero las dos me llenan muchísimo! Además me ocurre que, cuando estoy trabajando en un proyecto de animación, moviendo a esos personajes, luchando para sacar toda la expresión posible de sus actings, me surge una necesidad tremenda de plantear historias para cómic y de dibujarlas. Cuando me pongo a ello, cuando estoy inmerso dibujando alguna de las tropecientas páginas de mis cómics (porque, sí, hago cómics demasiado largos), siento el fuerte deseo de dar vida a personajes y expresar emociones a través del movimiento. Es como si, de alguna manera, me retroalimentara de ambos mundos y, sinceramente, no me veo renunciando a ninguno de los dos.

 

 

¿Es para ti el cómic una forma de expresión especial?

Por supuesto. Tiene su manera especial e intransferible de narrar. La comunicación gráfica del cómic siempre me ha parecido mucho más cercana al lector, más personal, más íntima incluso. El cómic te permite usar una serie de recursos propios del medio que, empleados ingeniosamente y, por supuesto, con la complicidad del lector, pueden llegar a transmitir mensajes de forma muy efectiva y sorprendente.

Siempre me ha parecido que la interactividad entre lector y narrador está mucho más presente en el cómic que en cualquier otro medio de narración. Es un trabajo de equipo entre ambos. Por ejemplo, en un cómic no existe el tiempo. El lector maneja el tiempo a su conveniencia, deteniéndose en tal o cual viñeta para admirar detalles o mensajes, o incluso volviendo atrás en su lectura. Me parece un estilo de narración muy fluido y totalmente diferente al audiovisual, aunque claramente son lenguajes muy próximos.

Por otro lado, hay recursos narrativos que en cómic pueden funcionar de maravilla para expresar conceptualmente una idea, y que en cine no funcionan, a veces por la literalidad que tiene el estar viéndolo todo en tiempo real. Me estoy dando cuenta a diario de esto al adaptar mi cómic Chica y Lobo’ al formato de cine. He tenido que repensar la exposición de muchas escenas porque simplemente no se pueden traducir a otro lenguaje que no sea el cómic.

 

 

¿Cómo y con qué intención nace ‘Chica y Lobo’?

Os cuento como nació el proyecto de ‘Chica y Lobo’: me encontraba en plena mudanza, rodeado de una selva de cajas de cartón, guardando mi juego favorito: ‘Los hombres lobo de Castronegro’ (un juego de cartas en grupo, en el que uno toma el rol de hombre lobo y asesina a la gente del pueblo evitando ser descubierto). Casi al mismo tiempo mi colega David me visitó a su vuelta del Festival de Angoulême con un tebeo bajo el brazo: ¡’Hilda’, de Luke Pearson! De ahí salió el chispazo inicial de ‘Chica y Lobo’. Después de la lectura del tebeo entre cajas, y con mi juego favorito en el regazo, lo vi claro. ¡Quería hacer un cómic así! También de 30 páginas, pero con lobos.

La idea inicial de las 30 páginas fue creciendo. La simplísima historia inicial se fue tornando más y más profunda, como quién se adentra más y más hacia el corazón de un bosque tenebroso. Me cautivó el personaje de Paula, su enfrentamiento con la crudeza del bosque, y su pasado que irrumpe furiosamente para rendirle cuentas. Paula fue acompañada poco a poco por un elenco de personajes que se han ido volviendo cada vez más interesantes, han adquirido gran solidez y han reclamado con ferocidad su lugar en la historia. He sido incapaz de negárselo… ¡de ahí las 300 páginas finales!

También fui incorporando tintes de actualidad que surgieron espontáneamente como reflexión de nuestro día a día. Elementos como la dañina avaricia política, la necesidad de feminización de nuestra sociedad, la libertad sexual, o el peligro de los prejuicios y la intolerancia masiva. Todos ellos temas presentes en el relato como reflejo de nuestra más rabiosa actualidad.

Una vez publicado, el cómic llegó a manos de un conocido productor que me propuso llevarlo al cine, y yo, por supuesto, dije que adelante con ello.

 

¿En qué punto está ahora esta historia?

Actualmente Chica y Lobo’ está en proceso de financiación. Han entrado varios estudios a coproducir con nosotros y, paralelamente, estamos trabajando en el desarrollo. Actualmente ya tenemos la primera versión del animatic terminada, con las voces de los personajes y la primera aproximación a la banda sonora. Estamos ya trabajando en la segunda versión y en varios procesos de desarrollo. Aquí puede verse la segunda versión del teaser de la peli:

 

 

Recurriste al crowdfunding para sacar adelante este proyecto, ¿es una posibilidad que has utilizado en otras ocasiones o fue la primera?

Con Chica y Lobo fue la primera vez que hice un crowdfunding. Hoy en día ya llevo dos a mis espaldas. Es un proceso muy duro y requiere mucha predisponibilidad y dedicación. Viene a ser algo tal que así: concebir un proyecto que te llene tanto que le quieras dedicar una ingente cantidad de esfuerzo. Producir mucho material llamativo (gráfico y escrito) para seducir al potencial lector. Llamar muchísimo la atención por redes sociales, es bueno tener algún partner que te ayude con eso. Intentar llegar a medios o a gente relevante para que comparta tu proyecto, y así conseguir más mecenas. Devanarse los sesos y agudizar el ingenio para postear material interesante de manera atractiva para que la recolecta llegue a buen fin….

Vamos, que es agotador y tiene el riesgo de no llegar a buen puerto y comerte todo ese esfuerzo… Pero, ¡eh! tampoco quiero ser agorero. Hay muchísimos proyectos de crowdfunding que llegan a buen puerto, y algunos incluso sobrepasan las expectativas. Y hay que decir que si la cosa sale bien, es maravilloso… porque ya has anunciado tu proyecto, le has dado bombo, y además has creado una pequeña o gran base de lectores que han apreciado tu proyecto y te han hecho llegar su calor. Como he dicho, mi segundo cómic: Harpoon’ (que actualmente estoy dibujando) también se financió del mismo modo. Ya he recurrido dos veces a ese sistema. Ahora bien, dudo muchísimo que lo haga por tercera vez, aunque ya sabes lo que dicen: nunca digas nunca jamás.

 

 

Dado el éxito que conseguiste, ¿crees que este tipo de plataformas se han convertido en determinantes para que los autores accedáis de manera más fácil a vuestro público?

Por desgracia, sí… Hoy en día es muy difícil que una editorial en España adelante un precio realista que requiere la producción de un cómic. Hay que tener en cuenta que la producción de un cómic sobre los formatos que se estilan ahora (entre las 60 y las 100 páginas, muy a groso modo, aunque yo siempre me paso) suele llevar algo así como un año de trabajo a los autores. Y la mayoría de editoriales españolas suelen pagar un pequeño porcentaje de las futuras ventas que tendrá su cómic.

Las tiradas en España son muy bajas y, por consiguiente, esos adelantos también. Ni tan siquiera se tiene en cuenta el precio que debe percibir el autor por la creación de la obra. Así es que, con el sistema «clásico», el autor tiene que invertir dinero de su propio bolsillo para que su cómic vea la luz. Delante de esta situación a muchos no nos queda más remedio que conectar con nuestro público directamente a través de campañas de mecenazgo para llevar a cabo sus proyectos y no arruinarse en el proceso. Y no hablo solo de autores. Hay editoriales que han empezado a introducir este sistema para poder pagar un precio digno al trabajo de sus autores, como por ejemplo Spaceman Project, que financian sus libros con campañas de mecenazgo. Sospecho que en un futuro habrá más…

 

¿Cómo dirías que un creativo ‘se hace’ a sí mismo?

Hacerse a sí mismo no lo sé. Lo que sí creo saber es cómo se consigue llegar a tus objetivos en el mundo de la creación, cómic o animación, que es lo que yo conozco… Pero sospecho que en el teatro, por ejemplo, es algo parecido. Solo es mi punto de vista, ¡no os creáis nada! ¡corroboradlo! Pero, vamos, ahí va. Yo lo expondría en tres puntos, y le daría este título: «Las tres características que debes cumplir para llegar donde tú quieras en tu trabajo creativo«.

Es un tópico decir que uno consigue hacer resaltar sus creaciones a base de trabajo. Es una frase sobada la de: ‘cuando llegue la inspiración, que me coja trabajando’. Pero, oye, ¡es que es la pura verdad!

Punto número uno: ¡trabajo constante! ¡No hay atajos aquí! Si quieres llegar a un punto concreto en tu arte, o storytelling o animación, tienes que hacerlo muchas veces. Cuando digo muchas, ¡quiero decir muchas! Estoy hablando de años de practicar, de mejorar, de días y días en tu lugar de trabajo. ¡No hay otra manera! Todos estos brillantes artistas que hoy en día muestran sus trabajos en redes sociales (que me encanta que cada vez sean más y cada vez sean más brillantes) han pasado por ese camino.

¡Suena duro y lo es! ¿Cómo se aguantan tantas horas, tanto esfuerzo, tanta dedicación por sacar cada vez un mejor resultado? Pues esto nos lleva a nuestro segundo punto, que es el amor por lo que haces. Disfrutar el proceso, enamorarte de las cosas que creas: de tus historias, de tus personajes, de tus actings… Puedes amar al medio y a lo que haces, mucho o poco, pero hay que ser sincero con uno mismo, y revisar si tu amor es tal como para sacrificar todo lo que te va a pedir el mundo de la creación. En mi caso siento amor pasional por lo que hago. Porque, es que si no es así, ¿cómo es posible dedicar toda la cantidad de horas que te va a llevar hacer esos cómics en que viertes toda tu creatividad? Si no es así, ¿cómo se concibe toda la dedicación que uno está dispuesto a dar a esas animaciones de las que te sientes orgulloso?

Por supuesto, el proceso de creación (ya sea un proceso concreto o en el largo camino de creación) pasa por muchas etapas. Algunas son buenas y motivantes, y otras no tanto, claro. Aquí me gustaría resaltar la tercera característica que, a mi entender, necesita el creativo: fe en uno mismo. Es una cosa que me gustaría decir ya a los jóvenes que empiezan, ya sea en el cómic o en animación: os caeréis muchas veces. Es inevitable. Forma parte del proceso.

 

 

Yo mismo he tenido una montaña de fracasos:  oportunidades de trabajo donde me han rechazado (a veces injustamente, a veces no). Proyectos que se han quedado en una carpeta en un disco duro olvidado porque nadie los ha querido apoyar (¡sus razones tendrían!); contratos que no han sido firmados por razones que no he llegado a saber…. ¡Es igual! Uno se cae muchas veces. Lo importante es levantarse, sacudirse el polvo y, ¡hala! ¡A seguir andando!

Cuando digo fe en uno mismo me refiero a creerse lo que uno hace y creer en sus capacidades. ¡No dejéis que nadie os diga lo contrario! Lo que queréis hacer lo decidís vosotros. A eso me refiero con fe en uno mismo: seguir insistiendo, no dejarse vencer. Esto es primordial en nuestro trabajo de creador. Quien así lo hace es inevitable que logre su cometido.

 

Tu trayectoria es ya amplia, ¿hacia dónde quieres seguir enfocando tu camino?

Bueno, como ya he dicho, ahora mismo estoy enfocado en la realización de mi siguiente cómic:  ‘Harpoon’, un cómic de aventuras y terror con un fuerte componente psicológico ambientado en un mundo polinésico. Aquí podéis ver el trailer:

 

 

Pero, en realidad, mi siguiente cometido, por el que estoy luchando actualmente, es la dirección. Estoy intentando levantar dos proyectos audiovisuales en el rol de director. Por un lado, mi película ‘Chica y Lobo’, de la que hemos ya hablado un poco. Por otro lado, estoy trabajando junto con Nexus, un estudio de Londres y L.A. en la serie Colossal Jane. Se trata de una serie musical donde se dan cita maestras de Kung-Fu, demonios que acosan desde el más allá, y toda clase de locas aventuras en los bajos fondos de una oscura ciudad, acompañadas con dinámicos ritmos. Aquí podéis ver el teaser:

 

 

¡Tengo muchas ganas de enseñaros más sobre cualquiera de estos proyectos, la verdad!

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Las imágenes publicadas en este artículo son propiedad de Roc Espinet. 

 

 

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