Hay cortos que ves y, sin darte cuenta, cambias el chip.
No los miras como un trabajo de clase.
Los miras como mirarías una pieza profesional.
“Ciao Peskao” es uno de esos casos. Se trata de un cortometraje de animación creado por alumnos del Grado en Animación de U-tad durante su etapa universitaria que logró algo poco habitual: ser preseleccionado a Mejor Cortometraje de Animación en los Premios Goya 2025.
No es un golpe de suerte ni una excepción aislada.
Detrás hay un método.
En U-tad, la animación no se aprende solo desde la teoría. Los estudiantes producen sus cortos como se hace en la industria real: con un pipeline profesional, equipos organizados por roles definidos, tiempos, revisiones y una exigencia alineada con los estándares del sector.
Durante todo el proceso, los proyectos cuentan con el acompañamiento de mentores y profesores en activo, profesionales que guían, corrigen y afinan cada decisión creativa y técnica. Ese ciclo constante de feedback e iteración es lo que marca la diferencia entre un ejercicio académico y una producción sólida.
Pero hay un factor clave que suele pasar desapercibido: la distribución profesional. U-tad impulsa los cortos para que no se queden en el aula, sino que entren en festivales, mercados y circuitos reales, donde compiten con producciones profesionales y se miden con jurados externos.
Por eso algunos cortos universitarios no “parecen universitarios”.
Porque no se producen como un trabajo de clase.
Si tú también quieres formarte en animación creando proyectos que llegan a festivales y premios mientras estudias, descubre cómo funciona este método.


