Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital

Teoría de la luz y del color
Facebook
Twitter
LinkedIn

Teoría de la luz y del color en Diseño Digital

Cuando hablamos de diseño de color en U-tad, ya sea escoger el color para un diseño de marca, o pintar un personaje de animación o videojuegos, estamos hablando de seleccionar una cierta porción del círculo cromático. La cuestión es saber escoger bien el color adecuado a un logo, un icono, un personaje, etc., es decir, un cierto trozo del disco cromático que todo el mundo tiene al alcance, pero no sabe muy bien cómo manejar. Nos explica todo lo que necesitamos saber sobre la teoría de la luz y del color nuestro profesor Jaime Repollés. Esto es lo que nos ha contado:

  • El círculo cromático es el compañero inseparable del artista gráfico, la brújula capaz de orientarle en cualquier decisión sensata sobre la dirección hacia donde quiere dirigir el “sentido” cromático de una representación.

 

  • Aunque a simple vista existen infinitos colores y todas las decisiones sobre color parecen arbitrarias, el diseñador debe manejar su Pantone –un ordenador es capaz de gestionar unos 16 millones de colores– basándose en la certeza primera de la Teoría del Color: que el color surge y se ordena por las combinaciones del círculo cromático y sus tensiones.

 

  • Por más que disfrutemos de la generosa diversidad de colores de nuestro entorno sabemos que, desde el prisma de la Teoría del Color, todos son únicamente segmentos de una tarta suculenta y tornasolada que varía sus matices por un puñado de ingredientes con sabores específicos: cada pedazo será más dulce por el azúcar o más amargo gracias a la harina.

 

  • Algo así es lo que le sucedió a Newton cuando hizo pasar la insípida luz blanca por un prisma y vio dispersarse al pequeño regaliz del arcoíris donde Isaac contó 7 colores. Un número demasiado bíblico, por la manía de los teóricos de encajar las radiaciones del espectro con cosas tan dispares como los días de la semana, los siete planetas clásicos o los pecados capitales.

 

  • Hoy en día sabemos que todos los colores pueden, más o menos, sintetizarse en tres: rojo, verde, azul. Asimismo, se puede, más o menos, pintar cualquier color con las mezclas de amarillo, magenta y cian. Así sucede, en teoría.

 

  • Es posible que Newton se equivocara con el número 7, pero estudiar Color es encajar todo en reglas de tres. Tres son los colores primarios y tres los secundarios, tres las síntesis (aditiva, sustractiva y mixta) y tres las propiedades del color: luminosidad, tonalidad y saturación. Y así un largo etcétera.

 

  • Cuando se imparten clases de color, lo más difícil es transmitir esto tan simple, que el color no es más que una cierta porción de esa tarta de luz; pues todo foco de luz es, antes que nada, un pequeño triángulo; todo objeto tiene, como mínimo, tres capas o niveles de color: claro, medio y oscuro; que todo matiz se encuentra en la intersección de tres ángulos distintos, no es más que una proporción de rojo, verde y azul. Todo esto cierra a menudo un triángulo, un pedazo de la gran tarta del color, que se puede apreciar también en 3D.
    Por eso es fácil comprobar que las tres armonías de color más importantes y empleadas por los diseñadores son los extremos de ese triángulo cromático. Dicho de otra manera, los artistas suelen “cortar” la tarta de color axial, diagonal o longitudinalmente, pero la mayoría suele hacerlo en esas tres direcciones cuando no quiere hacer un desaguisado.

 

  • Pintar es el arte de cortar la tarta cromática. Uno corta primero por la mitad, separando los claros de los oscuros de manera transversal. Después decide el grueso del pedazo que le apetece, con un corte diagonal en un ángulo más o menos goloso, seleccionando, por seguir con la metáfora, los polos espectrales de la tarta, pues no todos los pedazos son iguales. Si te gusta la parte amarilla del pastel tendrás una porción sabrosa pero menos “tajada” que la copiosa parte roja. Finalmente, se suele laminar longitudinalmente el pedazo para comerlo hasta su consumación total, separando la tarta de la no-tarta, por rematar la metáfora, el color de su sombra.

 

  • Hay una cierta simetría y buen gusto en el cortar la tarta como Dios manda, nunca a puñados haciéndola migajas. Esto es lo que se aprende de la Teoría del Color, cada artista pinta la tarta en orden sin poner las pinceladas al azar, sabiendo muy bien el trozo que escoge y el que rechaza. Porque el primer corte implica ya todas las decisiones, un auténtico Mysterium Coniunctionis.

 

  • Esta misteriosa propiedad bipolar de la luz hace que todo en el color sea el mundo al revés. Escoger el naranja porque “pega” con el azul es saber que la naranja va muy bien con el chocolate y que la sombra del azul es naranja, aunque parezca mentira, porque ambos colores son complementarios. La propia naturaleza de la luz, como campo electromagnético, yuxtapone ambos campos, eléctrico y magnético, creando la atracción y repulsión de las partes, como si la viscosidad de la crema reclamara el crujiente del chocolate.

 

  • De estas tensiones surgen precisamente los armónicos y complementarios, a los que llamaremos aquí los “cortes” del círculo cromático.

 

  • El primer corte axial, aquel que dividía la tarta en dos, separaba los polos del claro y el oscuro, escotando el círculo cromático entre el amarillo y el azul (Y/B): generalmente, los colores se aclaran con amarillo y se oscurecen con azul. Esta armonía es la que mejor expresa la luminosidad, la técnica del claroscuro, pero también es la predominante durante el día, la que dominan los dibujantes natos, y la que mejor encaja con la tensión extrema del blanco y el negro, como el principio y el fin del color.

 

  • El segundo corte diagonal, aquel que dimensionaba la cualidad del pedazo, escogía el trozo por sus ingredientes, escotando el círculo cromático entre el magenta y el verde (M/G): generalmente, los marrones se diferencian mejor entre el magenta y el verde. Esta armonía es la que mejor expresa el matiz, las propiedades materiales de las cosas, pero también es la predominante en el medio tono, en la penumbra, la que dominan los modeladores de texturas y la paleta de rojos y verdes más abundante de la naturaleza.

 

  • El tercer corte longitudinal, que consumía el pedazo seleccionado, separaba los polos del color y su sombra, escotando el círculo cromático entre el rojo y el cian (R/C): generalmente, las sombras se pintan con violeta o azul oscuro. Esta armonía es la que mejor expresa la pureza, la tensión entre opacidad y oscuridad, pero también es la predominante durante la noche, la que dominan los coloristas natos, y la que mejor expresa la tensión entre presencia y ausencia, por no decir toda polaridad, cálido y frío, izquierda y derecha políticas, etc.

 

  • El arte de cortar la tarta de color con las secciones de armónicos es preguntarse por cada aspecto de la Teoría en la Práctica del color, es el arte de escoger ingredientes siguiendo las recetas del más antiguo libro de cocina.

 

En U-tad Jaime Repollés imparte clases de Color, de Historia del Arte, de Estética y de Percepción en el Grado en Animación y en el Grado en Diseño de Productos Interactivos.

Quiero saber más sobre luz, color y Diseño Digital.
Facebook
Twitter
LinkedIn